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Mi experiencia: nuestras segundas vacaciones sin gluten

Parece que fue ayer cuando estábamos preparando nuestras maletas para salir de vacaciones, llenándolas de ilusiones y ganas del descanso merecido después de un año de trabajo, y ya estamos aquí otra vez. Las vacaciones son esos días de cierto descontrol, descanso y un poco de aventura que esperamos durante todo el año y que pasan sin que nos demos cuenta.

Viajar con un celíaco deja poco margen a la improvisación (sobre todo cuando nos planteamos una excursión y tenemos que comer fuera de casa). Este año, que mi peque es más mayor, salir y arriesgarse a no encontrar comida era un reto, sobre todo porque ella come de todo y en buena cantidad, y una de las cosas a las que me resisto es a ir con el tupper, o el “por si acaso”. Sobre todo porque le encanta probar todo lo que se pone sobre la mesa, y aunque ya entiende que hay cosas que no puede comer, la verdad es que se me cae el alma a los pies cuando pide algo y tengo que decirle que “eso pica”, está empezando a asumir que hay alimentos que tienen gluten y que como es celiaca no puede tomarlos, tiene sólo dos años y medio y poco a poco lo va aprendiendo Así que siempre intentamos que nuestras salidas sean “aptas” para ella.

Este año adoptamos dos tácticas dependiendo del lugar donde íbamos a comer. Nosotros veraneamos en la zona de Cangas de Morrazo, nuestro radio de acción llegó desde Vigo hasta Pontevedra. No nos movimos mucho porque el tiempo no fue demasiado amable en Galicia la primera quincena de agosto.

Mi frase repetida hasta la saciedad estas vacaciones cuando entrábamos en un restaurante nuevo fue: “venimos con una niña celíaca ¿qué podéis ofrecernos?”. La respuesta fue siempre positiva, en algún sitio al sentarnos a la mesa incluso sacaron pan sin gluten, o postre apto (a pesar de ser restaurantes no reconocidos por la Asociación Gallega de Celíacos). Esta pequeña improvisación la hacíamos en nuestra zona más o menos “segura” donde sabíamos que si en un sitio nuevo no conseguíamos comer era fácil acercarse a otro que tuviésemos asegurado.

Cuando hicimos excursiones, a Pontevedra y Vigo, siempre tuvimos la precaución de llevar mirado previamente el restaurante donde comer, más que nada porque al no estar en nuestra zona de “seguridad” no quería arriesgarme a no localizar un sitio donde poder comer con la niña. Para esto es de gran ayuda el grupo de facebook 500.00 establecimientos para celíacos.

Sólo deciros que las vacaciones las pasamos sin ningún sobresalto en cuanto a contaminaciones.

Quiero desde aquí agradecer a los camareros y al encargado del restaurante, tapería “El chinchorro”, en Aldán. Siempre atentos a nosotros, aquí descubrimos que tenían una crema de queso con arenas de galleta (sin gluten) que estaba espectacular. Una auténtica maravilla poder ofrecer un postre a la pequeña cuando termina de comer. Aquí os dejo algunas fotos, es un restaurante chiquitito, frente a la playa, todo en piedra, con un techo forjado en madera como quedan pocos, muy acogedor.

Chinchorro interior_opt

Chinchorro exterior_opt

 

 

 

 

 

 

 

 

También al restaurante “O Con de Aldán”, donde preguntamos si podíamos ir a comer con la niña, nos dijeron que si y reservamos mesa, cuando volvimos y nos sentamos a cenar nos sorprendieron poniéndonos en ella dos bollitos de pan sin gluten. Sólo un pero… no había ningún postre sin gluten, y eso que uno de los de la carta era arroz con leche, y pensé que quizá fuese apto, pero nos dijeron que no. También os dejo unas fotos del restaurante, al lado del mar, justo en el paseo. Su terraza está justo encima del agua, y desde su planta alta las vistas al atardecer sobre la ría de Aldán son espectaculares.

O Conde de Aldan_opt

O Conde de Aldán vistas_opt

 

 

 

 

 

 

 

En Pontevedra descubrimos (por recomendación de Famalap) la tapería Meigas Fora, donde el menú es sin gluten, incluso el menú del día por 10 euros es apto para celíacos. Una maravilla. Y en Vigo la creperia Brettone, en pleno centro donde pudimos tomar unos deliciosos crepes de trigo sarraceno. Un lugar con una decoración pintoresca donde las haya y además muy preparado para ir con niños, tenían pizarras, cuentos, y juguetes. Este local lo encontramos en el grupo 500.000 establecimientos para celíacos, que nos sirvió de gran ayuda en estos días.

Meigas Fora_opt

Crepperia Urzaiz_opt

 

 

 

 

 

 

 

Repetimos este año restaurantes como O Buño en Cangas, y O Tujurio do James en Bueu. En ambos casos una atención exquisita, siempre pendientes de nosotros. En O Tujurio do James, cuando preguntamos si tenían algún helado o yogurt para la nena, nos improvisaron un postre a base de queso batido con un coulant de fresas preparado por ellos mismos. Esto nos demuestra que querer es poder, y que con un poquito de voluntad podemos salir sin el tupper o el “por si acaso”.

 

Postre improvisado Bueu_opt

Queso con arenas de galleta_opt

 

 

 

 

 

 

 

Normalmente comíamos todos la misma comida, me da “cosa” estar comiendo algo y decirle a la peque que ella no puede comer algo, salvo el pan que lo tiene asumido, me pongo en su piel y a mi tampoco me gustaría no poder comer y que los demás en la mesa probasen de todo mientras yo miro y salibo sin poder catarlo. Y ¿sabéis que os digo? Que no pasa NADA. Esto va para todas esas personas que dicen que ellos sin gluten no comen porque porque no son raritos y la comida sin gluten no está buena.

En esta vida si quieres puedes. Todo es cuestión de voluntad.

 

Comments
6 Responses to “Mi experiencia: nuestras segundas vacaciones sin gluten”
  1. Marga dice:

    Muy buena la entrada y qué envidia las fotillos!!!!
    Y tienes toda la razón, no pasa NADA y no hay que quedarse en casa porque uno sea celíaco 🙂

    • Mi menú sin gluten dice:

      Gracias Marga, las fotillos son algunas mejores que otras, a veces cuando traen el postre no me da tiempo de hacer una foto decente porque una pequeñaja se lanza como loca a por su postre.

      Quiero transmitirle a mi peque la mayor normalidad posible dentro del inconveniente que supone ser celíaca, y de lo que me estoy dando cuenta es que si explicas las cosas normalmente la acogida es buena, y se desviven por atenderte bien. No hay que quedarse en casa y sobre todo no pasa NADA por comer sin gluten toda la familia. Un poquito de solidaridad siempre viene bien.

      Besiños.

  2. celiaquitos.com dice:

    Anda! Yo también he estado por esta zona estas vacaciones, que bonita zona. Me alegro que hayais podido comer sin problema.

    • Mi menú sin gluten dice:

      Es una zona muy muy bonita, con unos paisajes espectaculares. La verdad es que no tuvimos problemas a la hora de comer fuera, la gente en general responde muy bien, creo que cada vez hay más celíacos y ya nos les suena tan raro a los hosteleros.

  3. Isabel dice:

    Me alegro de que saliesen bien!. Nosotros fuimos a la zona del mediterraneo, y fue más difícil de lo que pensaba. Cuando tienen mucha gente, no pueden atenderte como deben, y nuestras salidas fueron pocas. Además eran las primeras sin glu.. y yo estaba muerta de miedo. Espero perderlo poco a poco.

    Ah, y yo también me resisto al ir siempre con un taper.. mi hija se come todo y le encanta probar, así que nos iremos apañando..

    Gracias por el post!!

    • Mi menú sin gluten dice:

      Isabel está claro, en el momento que están saturadas las cocinas es complicado que te atiendan, y sobre todo que sean capaces de evitar contaminaciones. El otro día lo vivimos en primera persona, menos mal que estábamos sin la peque, y yo pensaba “si vengo con la nena aquí no podemos comer”. Además de que en Galicia hay menos saturación hostelera que en el Mediterráneo nosotros tenemos la costumbre de comer y cenar temprano, con lo que normalmente las cocinas están más despejadas.

      Me alegro de que tu también te resistas al “por si acaso”, poco a poco lo conseguiremos.

      Gracias por tu comentario. Un saludo!

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